13/1/14

Surge amica mea et veni. Razón poética, María Zambrano. Razón pictórica, Mery Sales

 Artículo publicado en el suplemento cultural Posdata. Levante-emv (25 mayo del 2012)

 

"Decía María Zambrano que el acto de pintar es la necesidad primigenia de descubrirlas entrañas de la realidad, de objetivar los sueños, exorcisar lo cotidiano, alejar el olvido y superar la indiferencia. Dice Mery Sales que, antes de cualquier razón posible, existe una necesidad básica de encontrar cualquier valor oculto de lo que intuye, descubre y va aprendiendo ´pintar puede verse como una forma de pensar`. Un razonar poético pictórico"

 

Escribir una crítica de arte que escape de razonamientos conceptuales, descripción de imágenes, datos y calificaciones objetivas, resulta siempre una labor tan abrupta como compleja. Más aún en un ámbito artístico provinciano en el que la disciplina y el conocimiento queda relegado a favor de una vulgarización y aburguesamiento de una infracultura del amiguismo. Sin embargo, como diría María Zambrano “No saber nada es una ambición que no me puedo permitir”. El desanimo envuelve cada vez más la terrible situación económica, política y cultural de la ciudad, y estas palabras se transforman en un halo de esperanza. “Surge amica mea et veni”, epitafio escogido por la poetisa y pensadora malagueña para figurar en su tumba. Surge amiga mía y ven; Razón poética María Zambrano. Razón pictórica Mery Sales”, titula Mery Sales (Valencia, 1970) la muestra que presentó en el Col.legi Major Rector Peset. Un razonar poético mediante la pintura abrazada a la obra poética de la pensadora, un ejemplo de inteligencia, buen hacer y excelente pintura de una artista, una intelectual que obra, como diría Jacques Maritian.

Desde su exilio en Roma, María Zambrano observaba la crisis en la que se encontraba sumergida España tras la guerra, hombres desprovistos de una guía en su comportamiento y de certezas en las que arraigarse, cuyas vidas no estaban iluminadas por la razón. Mery Sales a través de sus óleos empuja al espectador inteligente a la conciencia, a la búsqueda del saber, a la poesía, a superar la indiferencia en la que se encuentra sumergido en la actualidad ¿Por qué os apartáis del conocimiento? parece preguntar, acercándonos a través de la pintura a la conciencia perdida. Una vida sin verdad, se queda vacía y opaca, transformada en una condición de inconsciencia sin salida, es una estatua por siempre vacía de amor. “Aguas, ramas, luces, hilos, reflejos, figuras entrevistas, ¿qué sois, de dónde habéis surgido?” escribe el poeta Vicente Gallego en el exquisito catálogo realizado para la exposición. Y ahí en cada cuadro encontramos los “Claros de Bosque”, “la llama”, “El agua ensimismada”, o “la pensadora del aura”. Metáforas, gramáticas, pensamiento pictórico que nos evoca poesía, arte, ética y reflexión. Todas enlazadas para que el hombre no sea un ser inanimado al fin, sino una alegórica llama, una rama viva, una gota de agua como inicio de la razón, de la transformación final que debe perseguir el arte como espacio de reflexión, alejándose de aquella irónica estatua que describía María: «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

 









 






























El agua ensimismada


El agua ensimismada
 ¿piensa o sueña? 
El árbol que se inclina buscando sus raíces,
 el horizonte, 
ese fuego intocado,
 ¿se piensan o se sueñan? 
El mármol fue ave alguna vez; 
el oro, llama; 
el cristal, aire o lágrima. 
¿Lloran su perdido aliento? 
¿Acaso son memoria de sí mismos y detenidos se contemplan ya para siempre?
 Si tú te miras, ¿qué queda? 

 María Zambrano. Roma, 1950